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NUESTRA BODA

María Fernanda y Leobardo

01 · 02 · 2026

Hay momentos en la vida que son especiales por si solos, pero al compartirlo con personas tan especiales como tú se convierten en momentos imposibles de olvidar.

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María Fernanda y Leobardo

En compañía de Dios y de nuestros padres:

José Luis Esparza Mendivil
María Elisa Fernández Arvizu

José Leobardo Miranda Moreno
Marcela del Carmen Bobadilla Alcántara

Uniremos nuestras vidas en matrimonio y esperamos nos acompañen el día:

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El Gran Día

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La Joya Salón de Eventos

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Detalles

Código de vestimenta:

Formal

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Sugerencia de regalo

Nuestro mejor regalo será su compañía, pero si desean hacernos un obsequio en efectivo les agradecemos sea a la siguiente cuenta

CLABE: 722969010845663419
Maria Fernanda Esparza Fernandez
Institución: Mercado Pago 

O bien, lluvia de sobres.

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Nuestra Historia:

Fernanda y Leobardo se conocieron en un momento completamente inesperado, cuando un gran amigo en común, sin saberlo, los uniría para siempre. Aunque el destino ya había trazado su encuentro, fue a través de una conversación en Instagram donde se encendió una chispa especial: una conexión sincera, natural y profundamente hermosa.
Con el paso de los días, las palabras fluyeron con calidez, y aquella conexión creció con cada mensaje compartido. La primera cita, no planeada, fue una experiencia mágica: repleta de risas, conversaciones largas y bailes espontáneos que sellaron una complicidad que ninguno de los dos había sentido antes. En ese momento supieron que eran el "match perfecto", y que el tiempo juntos siempre les parecería insuficiente.
Desde entonces, comenzaron a verse con frecuencia, cultivando un amor a la antigua, lleno de ternura y respeto. Leobardo visitaba a Fernanda en su casa, donde compartían cenas, charlas frente a la puerta y despedidas llenas de cariño. Las noches terminaban con llamadas de horas, muchas veces acompañadas de videollamadas en las que simplemente se quedaban dormidos juntos, como si sus corazones ya estuvieran profundamente entrelazados.
Ambos disfrutan de los pequeños grandes placeres de la vida: tomarse de la mano, abrazarse, besarse y sentir la conexión física del uno con el otro. Viajar, bailar sin motivo, compartir su pasión por los tacos —considerándose expertos catadores— y tener su propio lenguaje del amor, hacen de su relación algo único. Su frase secreta, “pofavochito mi Amochito”, es un símbolo de entrega, complicidad y juego amoroso.
Fernanda ama sorprender a Leobardo con detalles, prepararle comida con amor, dejarle notitas románticas y hacerlo reír a cada instante. Leobardo, por su parte, la colma de ternura con besos en su rostro, abrazos infinitos, palabras que realzan su belleza, tiene un gesto dulce de comprarle su comida favorita, y al terminar el día acompañado del mensaje: “Risa de hoy: ✅”.
Juntos han emprendido sueños, comparten gustos, combinan sus outfits y han creado una relación en la que reina el amor, el respeto, la admiración mutua y las carcajadas. Desean formar una familia con dos hijos, un hogar lleno de amor, unidad y alegría, donde el cariño siempre sea la base de todo.
Desde que se conocieron, supieron que querían casarse. Y mientras más se acerca el gran día, más convencidos están de que su amor es eterno. Practican su vals como si fuera una celebración diaria de lo que sienten, y cada paso que dan los acerca más a la vida que han soñado construir juntos.
Porque el amor de Fernanda y Leobardo no es solo un sentimiento: es una elección diaria, una promesa viva, y un camino compartido lleno de sonrisas, abrazos, besos y mucho, mucho baile.
Leobardo también hizo realidad uno de los sueños más grandes de Fernanda: subir a una avioneta. Fue en ese escenario, entre las nubes y el cielo abierto, donde le propuso matrimonio. Conmovido profundamente, Leobardo le preguntó: “¿Quieres ser mi esposa y volar juntos por siempre?”. Fernanda, emocionada y con el corazón lleno de amor, respondió que sí. Para ella, Leobardo no solo es el hombre de sus sueños, sino también el regalo que Dios le envió: su príncipe, su compañero ideal, aquel que parecía salido de los cuentos que tanto le gustaba leer.
Y para él, Fernanda es la luz que iluminó su vida cuando menos lo esperaba, es la princesa con la que soñaba, la sonrisa que convierte los días grises en momentos llenos de color. Es su cómplice en cada locura y la calma en medio de la tormenta. Fernanda es esa persona que le enseñó que el amor verdadero no solo se siente, sino que se vive en los detalles más pequeños, en su risa contagiosa cuando le dice que no se ría, en su mirada llena de ternura, en cada nuevo platillo que le prepara en especial los que llevan un “cremoso puré de papa” y en la forma en que hace que cada día junto a ella sea una aventura. Para Leobardo, ella es el alma gemela que siempre estuvo escrita en su destino, la mujer que convirtió sus sueños en realidad y la razón por la que él cree que existe un felices por siempre.Hoy, les faltan solo días, horas y minutos para unir sus vidas formalmente, y están dispuestos a pasar el resto de su existencia juntos, demostrándose día a día el inmenso amor que sienten el uno por el otro.

María Fernanda y Leobardo
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01 · 02 · 2026

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